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viernes, 23 de febrero de 2018

11 de Febrero de 2018 - Mensaje de la Virgen María y de Santa Bernadette a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 11 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

www.apparitionstv.com




160 AÑOS DE LAS APARICIONES DE LOURDES (FRANCIA-1858)
MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


“Queridos hijos, hoy ustedes celebran aquí el aniversario de Mis Apariciones en Lourdes a Mi hijita Bernadette.
En la gruta, Yo aparecí a Mi hijita Bernadette sobre una valla, sobre un rosedal silvestre.
Hoy vengo a pedir a ustedes: ‘Sean Mis vallas, sean Mis vallas de amor, vallas que dan a Mí las rosas más puras, más bellas y perfumadas de oración, oración de amor, oración hecha con el corazón, oración mental, oración íntima, profunda, ardiente, oración que eleva a ustedes de la tierra, que los desprende de las cosas terrenas y los eleva para las cosas celestes, oración que les hace ver la grandeza del amor del Señor y de Mi Amor, oración que abrasa, incendia sus corazones y hace con que ellos se transformen en llamas ardientes, incesantes de amor.’
Sean Mis vallas de sacrificio, dándome las rosas rojas más perfumadas de sacrificio todos los días.
Sí, para que Mi hijita Bernadette pudiese besar Mis pies, tenía que hacer su rostro y sus manos pasar entre espinas de la valla, adonde ella por veces, sentía dolor de sus pinchazos. Sí, con eso les enseñé Mis hijos que, en esta vida, muchas veces, ustedes deberán aceptar los sufrimientos.
Las pequeñas espinas que Dios les envía, lo permite para que ustedes puedan expiar sus pecados y los pecados de sus hermanos como Mi Bernadette hizo, como Mi hijito Marcos hizo por ustedes tantas veces. Para que así Mis hijos, Yo pueda rescatar y salvar a aquellos Mis hijos que están más lejos, más alejados de Mi Corazón.
Pero tengan la certeza: si por veces permito que ustedes se lastimen en las espinas de estas vallas de sacrificios que les permito, siempre ustedes también tendrán el consuelo y el confort del perfume de las rosas, de las vallas de sacrificio, que permitiré o que enviaré a ustedes.
Por eso, no desanimen en el sufrimiento, pues, siempre arriba y después de una espina, siempre hay una rosa perfumada de consuelo y que dará a ustedes la alegría de conversiones y de gracias por los sacrificios que ustedes Me ofrecieron.
Sean Mis vallas de penitencia, rosedales que dan a Mí todos los días, las rosas místicas amarillas de penitencia, o sea, de expiación y de reparación de sus pecados y de los pecados del mundo por una vida santa, procurando corregir y reparar todo mal que ustedes ya hicieron y también reparar el mal cometido por sus hermanos, enseñando a ellos el camino de la verdad, del bien y de la salvación, quitándolos y arrancándolos del error, haciendo con que sus hermanos vean cuánto ofenden al Señor, cuánto lo abandonan, cuánto lo disgustan. Para que así, dejen de crucificar al Señor nuevamente con sus ingratitudes y pecados.
Si ustedes Me dieren esas rosas amarillas de penitencia Mis hijos, todos los días, ustedes serán verdaderamente Mis vallas de penitencia que, con la belleza de sus rosas amarillas, místicas de penitencia, alejarán los castigos que el mundo merece, atraerán nuevas gracias del Señor y alcanzarán una lluvia de misericordia para muchas almas.
Sean las vallas, los rosedales de amor, rosedales que todos los días Yo pueda cultivar con amor y cuidado en la gruta de amor de Mi Corazón Inmaculado. Entonces, si ustedes se dejaren cultivar por Mí, podar por Mí, quitando de ustedes todas las ramas secas, o sea, los apegos terrenos, los pecados de ustedes. Si ustedes Me dejaren podar la voluntad endurecida y obstinada de ustedes en el mal, entonces Yo les haré crecer como vallas viscosas y fuertes, que darán siempre más las rosas más bellas de amor para el Señor.
Entonces, así como Yo bajé del Cielo sobre la valla, el rosedal de la gruta de Massabielle y en ella Me estribé, colocándome como en un pedestal de amor y de gloria, también Yo Mis hijos, bajaré a ustedes y Me colocaré sobre la valla de amor de sus almas y verdaderamente allí, haré maravillas como hice sobre la valla de la gruta de Massabielle.
Deseo que ustedes sean Mis rosedales, Mis vallas de amor, donde Mi Corazón Inmaculado pueda hacer prodigios para la salvación de ustedes mismos y de toda la humanidad.
Por fin pido: ‘Sean Mis nuevas Bernadettes, que Me dan el ‘Sí’ más puro, más sincero y más completo. El ‘Sí’ donde Yo pueda hacer maravillas como hice a través de Mi hijita Bernadette por los siglos afuera hasta hoy.’
Sean Mis Bernadettes de amor, que aceptan la cruz que Dios envía, llevándola con amor y paciencia, y ofreciéndola por la salvación de la humanidad. Tengan por cierto Mis hijos que ninguna cruz de ustedes jamás será en vano.
Sean Mis Bernadettes de amor, que a todo momento Me consuelan, Me alaban, Me aman, Me abrazan con el Santo Rosario, rezándolo en unión conmigo, como Yo rezaba con Mi Bernadette en la gruta de Massabielle.
Así, viviendo en oración todos los días, ustedes serán Mis nuevas Bernadettes, cuales nuevas vallas de amor, de oración más pura. Y entonces, por medio de ustedes Mis hijos, podré Yo también hacer maravillas como hice a través de Mi valla angelical: Bernadette.
Quiero hoy pedirles que ustedes den 10 películas de cada uno, de las 4 películas de Lourdes que Mi hijo Marcos hizo, más aquella que ustedes asistieron ayer con él aquí. Quiero que todos Mis hijos conozcan Mi Amor, conozcan Mi bondad, conozcan cuanto los amé, cuanto los amo, cuanto aparezco y lo cuanto espero de ellos.
Quiero que ellos sepan que la Madre del Cielo los ha llamado ya hace siglos, pero que ellos han huido de Mi Amor. Quiero que ellos Me conozcan, pues, conociéndome a Mí que soy la escalera del Cielo, conocerán el camino fácil y directo para la salvación, para el Paraíso, donde los espero con ansia amorosa de Madre.
Continúen rezando Mi Santísimo Rosario todos los días, porque a través de ello, siempre más, transformo a ustedes en Mis vallas de amor y en Mis nuevas Bernadettes, por medio de las cuales seguiré haciendo Mis maravillas, hasta derribar por tierra el imperio infernal y levantar finalmente la bandera de Mi gran triunfo sobre el mundo, proclamando la victoria completa y suprema del Señor.
Ahora la Madre de Dios dirige sus palabras al vidente y a su padre espiritual.
A todos Yo bendigo con amor y especialmente a ti Mi amadísimo hijito Marcos. Como te dije ayer, que todo lo que pidieses hoy en la fiesta de Lourdes por causa de los méritos que tienes, por haber tornado Mi Mensaje conocido y amado a través de tus películas, rosarios y cenáculos, Yo te concedería todo lo que Me pidieses.
Sí, Todo lo que Me pediste durante este cenáculo de hoy, será hecho conforme Me pediste. Todo lo que fuere conforme a la Voluntad del Señor será realizado y realizado en breve. Alegra tu corazón.
Alégrate también, porque mañana también el Señor te concederá pedir cualquier cosa, cualquier gracia que quieras, para ti o para alguien que ames. Prepara tu corazón, porque mañana gracias torrenciales bajarán del Cielo sobre tu alma y sobre el alma de todos aquellos que te aman y que están siempre contigo, sirviéndome y luchando contigo por el triunfo de Mi Corazón Inmaculado.
Aquellos que te apoyan, aquellos que te aman, que te ayudan y que luchan contigo contra las fuerzas infernales, sobre esos también bajarán gracias, y especialmente sobre aquellos a quién apuntes las gracias del Señor. Yo te amo y te bendigo.
Y también te bendigo Mi amadísimo hijito Carlos Tadeo.
Gracias hijito por todo lo que has hecho para tornar Mi Mensaje de Lourdes conocido. Continúe haciendo eso, continúe tornándolo conocido por todos Mis hijos. Por eso, también deberás llevar películas y darlas en tus cenáculos a todos. Hacer con que las personas también las lleven a otros, porque cuanto más Mi hijita Bernadette y Mi Mensaje sea conocida, más nuevas vallas, rosedales de amor brotarán y crecerán, para el mayor triunfo de Mi Corazón y del Señor.
Cómo te amo. Te agradezco por todo lo que has hecho por Mí, por Mi Santuario y especialmente por Mi hijito Marcos, el hijo que te di.
Sepas hijo Mío que, así como Bernadette se tornó la escalera luminosa para que sus padres subieran al Cielo, así como ella se tornó verdaderamente la estera luminosa de luz por el cual sus padres subieron al Paraíso, sin parar por el purgatorio, y así como ella se tornó para ellos fuente de muchas gracias, pues, toda gracia que Bernadette recibía, recaía también en cierta medida, sobre sus padres; Así también hijo Mío, toda gracia que caiga sobre Mi hijo Marcos, también recibirás, porque uní tu vida a la de él, y ustedes ya no son dos, pero uno. Y así debe ser siempre, para que todo aquello que planeé, desde Mis secretos de La Salette, París y Lourdes, hasta aquí, se cumpla a través de ustedes y así Mi triunfo sea completo en la tierra.
Me das suprema alegría cuando hablas de Mi Mensaje de Lourdes y de Mi hijita Bernadette. Tocas la fibra más íntima de Mi Corazón. Así continúes hijito, para que más y más Mi querida ciudad de Ibitira y todas las demás, se transformen en grandiosas vallas de amor y de oración de Mi Corazón.
Yo bendigo a todos ustedes Mis hijos queridos: de LOURDES… de PELLEVOISIN…y de JACAREÍ.”

MENSAJE DE SANTA BERNADETTE


“Queridos hermanos Míos, Yo, Bernadette, vengo del Cielo para bendecir a ustedes una vez más y para decirles: ‘Sean amados hermanos Míos, sean las fuentes cristalinas que llevan al mundo entero las aguas de la gracia del Señor y de Nuestra Reina Santísima.
Sean las fuentes cristalinas, que aún hoy corren sobre este mundo que se transformó en un gran desierto, para que él vuelva a ser un jardín verdoso de gracia, belleza y santidad como era en el principio.
Sean las fuentes cristalinas de oración, de amor y santidad, que aún hoy llevan el agua de la gracia de Dios, para que donde sobreabundó el pecado, sobreabunde la gracia, y verdaderamente el Señor triunfe y reine en todos los corazones.
Sean verdaderamente el viento de la gracia, la brisa de la gracia, semejante a aquella brisa que sopló sobre Mí en la primera Aparición, y que Me hizo voltear para la gruta y ver allí a Aquella que era todo Mi Amor y toda Mi vida.
Sean la brisa de la gracia, que sopla en la vida de tantos hermanos, haciéndolos voltearse del mundo para Nuestra Reina Santísima. Para que puedan también contemplar Su Amor, contemplar Su bondad, sentir Su dulzura y a Ella unirse y entregarse como sucedió conmigo en la gruta, en la primera Aparición.
Sean la brisa de la gracia, que sopla en tantas vidas arrasadas por el enemigo de Dios, para poder hacer que esas vidas se volteen para Nuestra Reina Santísima. Y así, viendo la luz de Ella, toda tiniebla del mal, del infierno, del enemigo, del pecado, sea disipada y extirpada de la vida de vuestros hermanos, de sus hermanos, de Mis hermanos.
Sean la brisa de la gracia, que sopla en este mundo transformado en verdaderas ruinas de violencia, pecado y maldad, para que así, todo este mundo pueda voltearse también para la gruta, para la gruta del amor de la Madre de Dios, que son estas Apariciones aquí.
Y así, el mundo y las almas vean el inmenso amor con que Ella aquí se revela, se dona, se ofrece toda entera, a cada uno de ustedes, para amarlos, ayudarlos, salvarlos y guiarlos para el Cielo.
Sí, sean la brisa de la gracia, que sopla sobre la humanidad alejada de Dios, la humanidad que yace postrada en la tumba de su pecado y de su mal, en la violencia y en la guerra, en la idolatría del placer y del poder. Para que entonces, finalmente toda ella pueda volverse para la única que es la escalera del Cielo, que es la puerta del Cielo, la única que es el camino para Dios en el Cielo: la Inmaculada.
Sean las vallas de amor, los rosedales de amor que Ella pidió, y entonces Mis amados hermanos, verdaderamente, así como Ella hizo maravillas en Mi vida, sobre aquella valla, Ella también hará maravillas sobre la valla en el amor de ustedes.
Sean también Mis pequeñitas vallas de amor, que Yo, Bernadette, cultivo y cuido. Déjense cultivar por Mí, entréguense a Mí y ustedes verán cómo Yo transformaré a ustedes en una bella valla para Nuestra Reina. Y entonces, Ella se agradará de ustedes y les concederá las gracias benevolentes de Su Amor y bondad.
Soy perita en vallas, soy perita en rosedales. Así como aquel rosedal de la gruta de Massabielle fue amada por Mí, cuidada por Mí, mientras estuve en Lourdes, así también cuidaré de ustedes y haré con que ustedes verdaderamente se tornen rosedales maravillosos de amor y santidad para Nuestra Reina y para el Señor.
EN BREVE LA EL MENSAJE PRIVADO A CARLOS NUNES.


lunes, 19 de febrero de 2018

10 de Febrero de 2018 - Mensaje de María y José a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 10 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

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FIESTA DEL NACIMIENTO DE SAN JOSÉ
(Vidente Marcos): “Sí. Sí, hare sí. Haré sí. Sí, haré sí. Haré sí mi Señora. Haré sí. Sí, haré sí. ¿Con los mensajes de ella? Sí y la interpretación del mensaje de Lourdes. Sí, más cuatro. Sí, haré sí. Sí Madrecita, haré sí. Haré como quieras Señora. Sí, para ti Señora hago todos los favores que quieras. ¿Me estás pidiendo Señora para…? Sí, sí, haré sí. Haré sí, con todo el amor, con todo mi amor, sí.”
(Diálogo entre el Vidente y la Madre de Dios)


MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Queridos hijos, hoy víspera del aniversario de Mi primera Aparición en Lourdes, vengo nuevamente a ustedes para decirles: ‘Soy la Inmaculada Concepción, soy la propia pureza, soy la fuente de la gracia.’
La fuente que hice brotar en Lourdes es la imagen material de Mi Inmaculado Corazón, que es la fuente de la gracia de donde brotan las aguas vivas del Espíritu Santo de Dios. 
Todo aquél que tenga sed, venga a la fuente de Mi Corazón, beba en él y sacie su sed de paz, su sed de santidad, su sed de amor
Vengan a Mí todos los que andan sedientos en este mundo que se transformó en un gran desierto árido, frío y que sólo ofrece aguas envenenadas para las ovejas descarriadas, que andan lejos del rebaño del Buen Pastor. 
Sí, aquellas ovejas que se alejan del rebaño del Señor, de Mi rebaño, para beber de las aguas del mundo, morirán. Pero aquellas ovejas que permanecieren en el oasis de Mi Corazón Inmaculado, esas ovejas beberán de las aguas vivas del Espíritu Santo, que las harán cada vez más crecer en estatura y gracia, en santidad y amor. Y la sed del infinito, la sed del amor y paz, de alegría y felicidad de sus almas, en fin, será saciada. 
Vengan a Mí las ovejas que Mi enemigo envenenó poco a poco y que ahora se encuentran dolientes. Vengan a Mí, beban del agua viva y pura de la fuente de Mi Corazón y volverán a vivir. 
Vengan a Mí todas las ovejas que comieron el pasto envenenado, servido a ellas por Mi enemigo. Vengan ellas a Mí y les daré a pastar en los pastizales del Señor el buen pasto que hará con que sean ovejas fuertes, sanas, llenas de vida, gracia y amor. 
Vengan a Mí las ovejas que Mi enemigo engañó y condujo por caminos tortuosos, atrayéndolas para el abismo de la perdición. Vengan a Mí y Yo, la Divina Pastora, las tomaré en Mis brazos, las envolveré en Mi Manto, derramaré el bálsamo de Mi Amor sobre sus heridas, las cerraré y las llevaré de vuelta para Mi Señor, el Buen Pastor, donde ellas tendrán la vida eterna y vida plena en abundancia.
Vengan a beber de las fuentes de Mi Corazón que, aquí también en este lugar, que Mi Corazón eligió y amó, brota el agua viva para todos ustedes. 
Aquí como en Lourdes, les di una fuente milagrosa. A través de esas aguas, ustedes pueden beber las aguas vivas de Mi Corazón que derramo y comunico continuamente a esas fuentes, para que entonces, el cuerpo y el alma de Mis hijos puedan ser curados y ellos tengan plena salud física y espiritual conforme a la Voluntad del Señor. 
Sí Mis hijos, vengan a Mí, beban, beban de las fuentes de Mi Corazón y les prometo que sus corazones se llenarán de tanta alegría, tanto gozo del Cielo, tanta vida plena del Señor, que sus corazones por su vez, se transformarán en otras tantas fuentes que brotarán para el mundo el agua de Su Amor y de Su Gracia, transformando el desierto del mundo en un jardín verdoso de santidad. 
Aquí, Yo misma transformé a Mi hijo Marcos en fuente viva de Mi Amor para el mundo. A través de él broto las aguas de la gracia, de la santidad y de Mi Amor para que toda la humanidad beba. Sí, por medio de él ofrezco las aguas de Mi Amor, de Mi misericordia y de la salvación. 
Yo lo transformé en fuente viva de Mi Corazón, por donde las aguas vivas del Señor brotan. Y esas aguas recorriendo el desierto de este mundo por donde pasan, van transformando los desiertos en jardines verdosos de santidad y amor.
Ustedes también deben transformarse en otras tantas fuentes vivas. Denme el ‘Sí’ como Mi hijo Marcos dio y transformaré a ustedes en fuentes vivas como Yo hice con él y con Mi hijita Bernadette. 
Yo quiero el ‘Sí’ de ustedes, y si ustedes hoy Me entregaren ese ‘Sí’, Mi Llama de Amor podrá actuar poderosamente en las vidas de ustedes, transformándolas en verdaderos prodigios de la Gracia de Dios, donde prodigios sobre prodigios serán operados en el mundo y en la vida de Mis hijos. 
Crean. Por el ‘Sí’ de Bernadette Yo hice Mi magnífica obra en Lourdes que perdura hasta hoy. Por el ‘Sí’ de Mi hijo Marcos realizo aquí Mi obra comenzada hace 27 años atrás y que perdura hasta hoy. Por el ‘Sí’ de ustedes Yo también haré grandes obras de gracia y salvación en sus vidas que perdurarán, por medio de los cuales, Dios mostrará todo Su Amor y toda Su Gloria. 
Denme el ‘Sí’, respóndanme ‘Sí’ y Dios responderá ‘Sí’ a aquello que ustedes le pidan. 
Continúen rezando Mi Rosario todos los días. Con ello, siempre más daré a ustedes a beber las aguas vivas de la fuente de Mi Corazón y transformaré a ustedes mismos en otras fuentes vivas de amor. 
Recen a Mi hija Bernadette. Ella ama tanto a ustedes. Ella es el camino para que ustedes lleguen a Mi Esposo José y a Mí, como Yo soy el camino para que ustedes lleguen a Dios.
Ámenla y cuanto más ustedes la amaren y la imitaren, más ella les enseñará a amarme y más ustedes se aproximarán a Mí por las manos de ella. 
Ahora la Madre de Dios dirige sus palabras sólo al vidente y a su padre espiritual
A todos Yo bendigo con amor y especialmente a ti Mi amadísimo hijo Marcos. 
Mañana en la fiesta de Mi Aparición en Lourdes, recibirás gracias especialísimas por haber tornado tanto Mis Mensajes en Lourdes conocidos y vividos por tantos de Mis hijos. 
Sí, cuántos no conocían aquella Mi Aparición Mi hijo y que conocieron gracias a ti, por las películas que hiciste, por los cenáculos que hiciste, hablando de Mis Apariciones a Mi hijita Bernadette. 
Cuántos millares, incluso millones de almas que, al ver tus películas sobre Lourdes, tus cenáculos sobre Lourdes, tu amor a Mí en aquella Aparición, el amor a Mi hijita Bernadette, se enamoraron por Mí. Vivieron, obedecieron Mi Mensaje y dieron grandes frutos de amor, de oración, de penitencia como Dios deseaba.
Mañana, todo lo que Me pidas, Yo te concederé. Mañana te daré una bendición y una gracia especialísima desde Mi gruta de Massabielle en Lourdes, que podrás aplicar a la persona que quieras. Y tú, para quién dirijas los reflejos de luz de Mis manos sobre aquella alma, los rayos de luz de Mi Amor bajarán y operarán maravillas. 
Yo te bendigo y también te bendigo Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo. 
Cuánto orgullo siento por ti cuando hablas de Mi Aparición en Lourdes, cuando hablas de Mi hijita Bernadette en los cenáculos. Mamá queda muy tocada y conmovida, Mamá queda muy orgullosa de ti. 
Sigue en frente hijito Mío, hablando de Mi Aparición en Lourdes sin miedo, y haciendo con que Mis hijos cada vez más se tornen otras Berndettes que, respondiendo ‘Sí’ a Mi Corazón, Me permitan realizar una vez más las grandes maravillas del Señor, para la salvación de toda la humanidad. 
Ve hijo Mío, así como los padres de Bernadette fueron súper agraciados por Mí, por la hija de ellos que Yo escogí y que Yo transformé en un verdadero ángel de santidad, elevándola hasta las mayores alturas del amor, de la santidad y de la gracia. Así también debes sentirte extremamente amado por Mí, pues, te di un hijo espiritual que te ama como a un hijo verdadero. 
Y a través de los méritos de ese hijo, a quién uní a tu vida, recibirás no sólo el Cielo para ti, pero lo recibirás para muchos más de tu linaje y gracia sobre gracia a lo largo de toda tu vida. Sí, Yo te di a ese Mi hijo Marcos, no apenas para consolarlo, para curarlo y para darle un padre espiritual que lo guíe al Cielo, pero también lo di para tu salvación, la salvación de tu casa y para que, por medio de ti, también subas al Cielo como los padres de Bernadette subieron a través de la hija. 
Mi hijo Marcos es la escalera del Cielo que Yo te di para que tú y los tuyos puedan subir hasta el Señor, y subirán. 
Yo te amo tanto, tanto. Mamá está orgullosa de ti y te dice: ‘No temas, estoy oyendo tus oraciones y tengo Mis ojos bien abiertos para aquello que Me pides. En la hora exacta, Mamá se levantará y todo, todo, todo se tornará día.’
Yo te bendigo con amor y bendigo a todos Mis hijos aquí, que Me aman, que ayudan a Mi hijo Marcos a tornar también Mi Mensaje de Lourdes conocido y amado. 
Y también a ti Mi hijito Marcos, que tanto tornó Mi Mensaje de Lourdes obedecido. A ti a quién Mi Corazón debe por las almas de Mis hijos que recondujiste a Mí. Te bendigo con amor y a todos: de LOURDES... de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.”
MENSAJE DE NUESTRO PADRE SAN JOSÉ
“Amados hijos Míos, Yo, José, les bendigo en esta noche santa.
Continúen rezando Mi Hora todos los domingos. 
Amo a todos. Cuido de todos. Protejo a todos y nunca los dejaré. 
Ahora San José se dirige sólo al vidente y a su padre espiritual
Bendigo a todos y especialmente a Mi hijito Marcos, por todas las lindas Horas que hizo en Mi honra. 
Hijito Mío, cuántas almas no Me conocían y no Me amaban, y ahora Me conocen y Me aman de corazón, verdaderamente. Por cada una de esas almas que vinieron a Mí, Me amaron y por medio de Mí se entregaron al Señor, tantas coronas de luz y de gloria Yo te daré en el Cielo. 
Te bendigo y también te bendigo Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo. 
Quédate sabiendo que, cuando Yo estaba con Mi Esposa Santísima María y el Niño Dios todavía en Belén, cierta persona que pasó por la gruta y allá Nos encontró, nos hizo muchas preguntas sobre de dónde éramos, lo que estábamos haciendo allí, quién era aquél Niño. 
Herodes ya procuraba al Niño para matarlo. En aquel momento, aquella persona desconfiando que el Niño era el Mesías, era el Salvador prometido, intentó denunciarnos para los soldados que ya estaban en Belén, aproximándose de Belén, procurando por todas partes quién era el Niño. 
Fui avisado por el Ángel del peligro que corríamos. Sentí mucho miedo y Mi Corazón fue traspasado por una espada de dolor. Hice altísima oración al Señor para que Él no permitiese que fuésemos descubiertos por Herodes y sus soldados. 
Entonces, avisado por el Ángel, dejé Belén y partí para Egipto con el Niño y Mi Esposa Castísima. Todo aquel dolor ofrecí por ti, que en el futuro deberías ser siervo del Señor, siervo de María Inmaculada, tan amados por Ellos, tan querido de Sus Corazones, siervo que traería a muchas almas para Sus Corazones Unidos. 
Ofrecí por ti hijo Mío, para que en el futuro tuvieses fuerzas, la fortaleza para perseverar en el servicio del Señor y de Mi Esposa Inmaculada sin desfallecer. 
Sí, ofrecí por ti y ofrecí también el dolor que Yo sentía en el camino a Egipto, padeciendo sed, padeciendo calor. Y también sufriendo por no saber hablar la lengua de los Egipcios y ni tener, cuando allá llegase, casa para abrigar a la Reina del Cielo y también al Salvador. Todo eso ofrecí por ti.
Por eso, no temas, Yo te amo tanto y si Yo que tanto te amé y sufrí, y ofrecí por ti durante toda Mi vida, si hice todo eso por ti, ahora no podré faltarte, no podré faltar a ti. Por eso, confía en Mi Amantísimo Corazón. 
Por ti ayuné durante toda Mi vida, todos los lunes y ofrecí por tus intenciones. Aquello que hice por ti en la tierra con tanto amor, con tanta generosidad, ahora continúo haciendo en el Cielo, rogando por ti, protegiéndote y abogando siempre más tu causa. 
No temas, no temas porque estoy muy cerca de ti. Yo te cubro con Mi propio Corazón y con él te guardo y te defiendo con celo.  
Yo te bendigo y bendigo a todos Mis queridos hijos que están aquí, a todos los que hacen Mi Hora de Oración con amor, a todos los que traen sobre el corazón Mi Medalla todos los días de su vida y también Me tornan conocido y amado, trabajando junto con Mi hijo Marcos, ahora bendigo con amor: de NAZARET… de JERUSALÉN… y de JACAREÍ.”
(Vidente Marcos): “Madrecita ¿Tú Señora y San José pueden tocar en estos rosarios y objetos que hicimos para la protección y la oración de tus hijos?”
(María Santísima): “Conforme ya dije: ‘Adonde quiera que unas de estas imágenes y rosarios lleguen, allí estaré Yo con Mi Esposo José viva, llevando grandes gracias del Señor.’
A todos nuevamente Yo bendigo y dejo Mi paz.”

viernes, 16 de febrero de 2018

07 de Febrero de 2018 - Mensaje de Jesús y María a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 07 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

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27 AÑOS DE LAS APARICIONES DE JACAREÍ

(Vidente Marcos): “Sí… Sí, haré sí. Sí, haré mi Madrecita. Sí, haré mi amor, haré. Haré sí…”
(Diálogo entre el Vidente y la Madre de Dios)

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
“Amados hijos Míos, Yo, Jesús, Su Salvador, Me alegro por venir hoy con Mi Madre Santísima en el aniversario de Nuestras Apariciones aquí para decirles: ‘Grande fue el amor de Mi Divino Corazón por todos ustedes en el día 7 de febrero de 1991, cuando aquí envié a Mi Madre Santísima.’
Sí, en aquel día, Mi Divino Corazón abrasado en las más ardientes llamas de Mi caridad, envió aquí a Mi Madre Santísima y, sin embargo, Mi Corazón temiese que Mi Madre fuese de nuevo despreciada como sucedió en La Salette, en Fátima, en Lourdes, en Pellevoisin, en Montichiari, por tantos y tantos de Nuestros hijos, Mi Amor habló más alto Mis hijos, Mi Amor habló más alto por ustedes y Yo entonces envié a Mi Madre, para que Ella les atrajese para Mí, les atrajese para Mi Corazón Divino.
Sí, Mi Madre vino aquí para mostrarles lo cuanto Mi Divino Corazón les ama. En el Amor de Mi Madre, en todos los Mensajes y en todas las gracias que Mi Madre aquí hizo en medio de ustedes, ustedes pueden ver y sentir Mi Amor.
Sí, Mi Divino Corazón les amó y envió a Mi Madre a esta tierra de Jacareí hace tantos siglos, consagrada a Mi Madre y Mi pertenencia, para mostrarles verdaderamente la grandeza de Mi Amor.
Sí, Mi Amor se mostró aquí, a ustedes, con toda su belleza, con toda su profundidad, con toda la intensidad por ustedes. Y delante de este Amor, quiero que sus corazones se abran y lo acepten. Acepten Mi Amor y Yo entonces haré en sus vidas maravillas.
Piensen Mis hijos, piensen en el amor que Yo tuve por ustedes, ayunando en el desierto, 40 días por ustedes. Piensen en el amor que Yo tuve por ustedes, caminando por las calles, anunciando Mi Reino, anunciando la salvación. Piensen en el amor que Yo tuve por ustedes, aceptando ser crucificado y muerto en medio de acerbísimos dolores por cada uno de ustedes, para salvar a cada uno de ustedes.
Y díganme si alguien les amó más que Yo. Si alguien hizo más por ustedes que Yo. ¡Oh no! Por eso, Mi Amor que tanto hizo por ustedes, de ustedes sólo desea únicamente: amor. Sólo pido amor, sólo busco amor, sólo quiero amor. Cuando sus corazones Me dieren el verdadero y perfecto amor que Yo busco, entonces Mi Corazón Divino descansará de su tan prolongada búsqueda de almas que verdaderamente Me amen.
Sí, Mi Divino Corazón les amó, les amó con todas las fuerzas del Amor Divino. Y en aquel día bendito, hace 27 años atrás, que hoy celebran, Mi Corazón verdaderamente inició el plan de salvación de cada uno de ustedes Mis hijos. Ese plan debe ahora realizarse plenamente y es por eso que de ustedes pido apenas el ‘Sí’ amoroso, la entrega confiante y también la obediencia dócil de cada uno, para que entonces, Mi Voluntad Santa se cumpla en ustedes.
¡Oh, cómo les amo Mis hijos! Si Yo pudiese, si fuese posible, Yo volvería a la tierra para morir en la cruz nuevamente por ustedes. Pero, Mi muerte bastó para salvarlos infinitas veces y para salvar infinitos mundos.
Ahora quiero aplicar en ustedes las gracias de Mi copiosa Redención, pero para tanto, quiero su ‘Sí’, preciso de su ‘Sí’, para que entonces, estas gracias puedan actuar en ustedes y transformarlos verdaderamente en aquella obra santa y perfecta que Yo quiero de ustedes.
¡Oh Mis hijos! Mi Divino Corazón les atrajo aquí en este lugar santo de Nuestras Apariciones, para realizar aquí, en ustedes, ese plan de amor, para colmarlos aquí de las bendiciones y gracias de Mi Divino Corazón.
Despréndanse de las cosas mundanas y terrenas, para que entonces, su corazón sea un corazón de pobre y un corazón puro, donde Yo verdaderamente podré entrar con Mi Gracia transformadora y realizar en sus corazones la perfecta conversión, la perfecta santificación y su elevación completa hasta Mí, hasta Mi Padre, divinizándolos. O sea, elevándolos hasta Nosotros en el Cielo, donde ustedes recibirán por herencia Mi Reino y serán participantes eternamente de Mi felicidad y de Mi Gloria.
Recen la Coronilla de la Misericordia Meditada todos los días. Esas Coronillas de la Misericordia que Mi amadísimo hijito Marcos, obedientísimo a Mí y a Mi Madre, hizo para Mí, tocan la fibra más íntima de Mi Divino Corazón. Y cuando Yo oigo a ustedes rezando, les oigo rezándola, Mi Corazón se enternece, se conmueve, Mi Corazón perdona, Mi Corazón ama, Mi Corazón abre las compuertas y derrama sobre ustedes todas las gracias, todas las bendiciones que están guardadas en él.
Sí, cuando les escucho rezando esas Coronillas de la Misericordia Meditadas, Mi Corazón se enternece mucho más de amor por ustedes de que el corazón del padre más amoroso por su hijito doliente, o el corazón de la madre más extremosa por su hijo necesitado de alimento y abrigo. Sí Mis hijos, Mi Corazón no puede dejar de amarlos cuando rezan esas Coronillas y si quieren verdaderamente ser irresistibles a Mí, recen esas Coronillas de la Misericordia.
No resisto a cualquiera que pida Mi Gracia rezando esas Coronillas de la Misericordia, ellas son irresistibles sobre Mi Corazón y cuando ustedes las rezan, también se tornan irresistibles para Mí. Récenlas, récenlas. Y Mi misericordia lloverá en sus vidas.
Recen el Santísimo Rosario de Mi Madre, pues, todo aquél que lo reza con amor y verdadero deseo de corresponder a Mi Amor y al Amor de Mi Madre, se salvará. Verdaderamente no hay alma que Yo pueda condenar si reza el Rosario de Mi Madre diariamente. Nunca mandé un solo devoto del Rosario de Mi Madre al infierno, porque todos esos devotos siempre se salvan, pues, Mi Madre los colma de Sus Gracias, Mi Madre los abrasa con Su Amor, Mi Madre los reviste poco a poco de Sus propias virtudes.
Con el Rosario, ellos detestan los vicios y las cosas mundanas, aprenden el gusto por la oración. Con el Rosario, ellos aprenden a amar las cosas celestes y a despreciar las terrestres. Con el Rosario de Mi Madre, ellos sienten la necesidad de amarme, de consolarme, de obedecerme y adorarme. Y es por eso que ciertamente todos los devotos de Mi Madre se salvan.
Nunca, nunca mandé al infierno a un devoto de Mi Madre, a un devoto del Rosario de Mi Madre. Por eso, que los pecadores lo recen para que Yo los perdone. Que los justos lo recen para que Yo los conserve en Mi Gracia y amistad, y los haga subir cada vez más en la santidad. Que todos lo recen, pues, aquellos que rezan el Rosario de Mi Madre, tiene la señal cierta de la predestinación.
Récenlo, récenlo, récenlo. Y entonces, Yo mandaré al Ángel de la Paz a dar Mi Paz a la tierra, al mundo y a las familias, y finalmente Mi enemigo infernal será aplastado sobre Mis pies y juntamente con Mi Madre, instauraré en el mundo Mi Reino de Amor, de Gracia y de Paz.
Ahora el Señor dirige sus palabras sólo al vidente y su padre espiritual.
Yo te bendigo Mi amadísimo hijito Marcos.
Si hijito, a ti que en estos 27 años has amado a Mi Madre, Me has amado con todas las fuerzas de tu corazón y has obedecido a todo cuanto, de la parte de Mi Padre, hemos comunicado.
Sí, un día hijo Mío Yo te diré: ‘Ven bendito de Mi Padre, entra en el Reino que te fue preparado desde la creación del mundo.’ Pero por ahora debes aún hacer algunas tareas santas que tenemos para ti. Y aún debes también sufrir un poco para expiar los pecados de tus hermanos ingratos y ciegos por las pasiones de este mundo.
Tus sufrimientos traerán a muchas almas para Mi Divino Corazón, arrancarán a muchas almas de las tinieblas y de la ceguera de las pasiones y de los pecados adonde ellos se encuentran presos.
Por eso hijo Mío, sufre siempre con alegría, con ánimo puro y con buena voluntad, cierto de que tus sufrimientos sirven para que muchas almas revivan. Sirven para que se abran las Moradas del Cielo para muchas almas. Sirven para que muchas almas que ya estaban perdidas sean de nuevo rescatadas y de nuevo devueltas a los brazos de Mi Padre.
Por eso, sufre, ama, reza y espera siempre en Mí, pues, estaré siempre contigo y nunca te dejaré. Eres la piedra más preciosa de Mi Divino Corazón, eres Mi irresistible. Eres irresistible para Mí hijo Mío, y por tu obediencia, por todo lo que hiciste por Mí y por Mi Madre durante todos estos años, no puedo resistir a nada que Me pidas, desde que sea la Voluntad de Mi Padre, todo te concederé, todo haré por ti, todo moveré si Me pidieres.
Entonces, pide, golpee, procura en la puerta de Mi Corazón las gracias para ti y para todos aquellos que amas y aquellos que necesitan. Y todo aquello que quisieres, Yo te daré, pues, como te dije: ‘Te amo, te amo como la flor más mimosa y más bella de Mi Divino Corazón. Te amo como la piedra más preciosa de Mi Corona. Te amo Mi hijo como la fibra más íntima de Mi Corazón. Te amo con toda la potencia de Mi Divino Amor.’
Eres irresistible para Mí y todo aquello que Me pidieres, será hecho y entonces Mi Corazón será glorificado en ti y Mi Nombre será conocido y más adorado.
También te bendigo Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo.
Quédate sabiendo hijo que, por ti, en la hora de Mi flagelación, Yo pensé en ti, Yo te vi en Mi Divino Corazón y ofrecí por ti todas las chicoteadas que recibí.
Quédate sabiendo también hijo Mío, que el sufrimiento de haber tenido Mis pies prensados en una chapa súper calentada en el fuego, Yo ofrecí por ti. En el calabozo donde estuve preso toda la noche del jueves para viernes, Yo te vi muchas veces en visión y ofrecí por ti, especialmente el martirio terrible de tener Mis pies quemados por los verdugos.
Ofrecí por ti. Primeramente, para expiar todos los años que caminaste lejos de Mí. Segundo, para mantener tus pies en Mi senda, en la senda del bien y de la santidad. Tercero, para mantenerte siempre más unido a Mi Corazón, tal como las fibras más íntimas de Mi Corazón.
Hijo Mío, Mi enemigo quiso llevarte para lejos de Mí cuando eras más nuevo, también por causa de Mis pastores que no supieron orientarte, Mi enemigo atacó y quiso llevarte para lejos de Mí. Pero Yo triunfé, Mi Madre triunfó, y hoy estás aquí, eres todo Nuestro y más aún serás.
Por eso hijo, ve si alguien podría haberte amado más que Yo, ve si alguien podría haberte deseado y querido más bien que Yo. Piensa en el dolor terrible y acerbo que sentí teniendo Mis pies quemados y también en el dolor que sentí cuando Me retiraron las chapas y la planta de Mis pies se desprendió de ellos, quedando pegada a la chapa.
Sí hijo Mío, todo eso fue por ti. Debes pues comprender y sentir cuanto te amé, cuanto Mi hijo, cuanto te amé. Y quédate sabiendo que ese terrible martirio Yo sufriría de nuevo por ti mil veces si fuese preciso. Pero como aquello que sufrí es infinitamente suficiente para salvarte y para probarte Mi Amor, queda aquí confirmado para siempre cuanto te amé hijo Mío y lo cuanto Yo sufrí por ti.
Eso te muestra cuanto eres precioso para Mí. Sólo se sufre por quién se ama. Si tanto así sufrí por ti, es para mostrarte cuanto eres precioso para Mí. En verdad Yo te digo: ‘Yo cambiaría mil mundos por tu alma, Yo cambiaría mil universos para tenerte junto a Mí hijo Mío y verdaderamente siempre, siempre te amaré.’
En los momentos de dolor, de sufrimiento, que no faltarán, acuérdate siempre de esto: ‘Jesús sufrió por mí. Sólo se sufre por quién se ama. Jesús sufrió por mí. Jesús tuvo los pies quemados por mí. Jesús tuvo Sus pies dilacerados por Mí. Si Él tanto me amó ¿Qué puedo desear más que Jesús? ¿Qué puedo yo temer si tengo el amor de Jesús? ¿Qué puedo yo esperar y aún más desear que el amor de Jesús, que se dio todo por mí y se sacrificó por mí?
¡Ah hijo Mío! Piensa siempre en eso y tu corazón se llenará de la perfecta alegría. Mi Divino Corazón está siempre vuelto para ti y la llave de Mi Corazón Mi hijo, está siempre abierta, derramando y brotando sobre ti sangre y agua. Sangre para abrasarte en Mi Amor, embriagarte en Mi Amor. Agua para quitarte la sed de amor de tu alma, para llenarte con las aguas vivas de Mi Espíritu Santo y para darte siempre y cada vez más toda la efusión de Mi Divino Amor.
Ven, ven a beber en la llaga de Mi Divino Corazón todos los días. ¿Cómo? Besándome, besándome clavado en la cruz, entregándote totalmente a Mí. Ven hijo Mío a Mí, ven a besar la llaga de Mi Divino Corazón. Ven para que Yo te llene y te embriague con Mi Sangre y te haga cada vez más abrasarte de amor por Mí en la divina bodega de Mi Amor, de Mi Divino Corazón traspasado por ti.
¡Ah hijo Mío! Acuérdate siempre de Mis pies quemados por ti, pues, ellos te hablan, te testimonian el gran y ardiente amor que tuve y tengo por ti. Quédate sabiendo que Mi Madre Santísima que veía todo del lado de fuera por visión mística, cuando vio que Yo ofrecía por ti, tuvo Su Amor, tuvo Su predilección por ti aún más redoblada.
Sí, Mi Madre todas las veces que ve Mis pies, se acuerda de aquello que sufrí por ti. Y en aquel momento, Mi Madre abrasada de la divina caridad, de amor por ti, redobla Sus Gracias, pues, eres fruto de aquel Mi gran sufrimiento, de aquel Mi tan acerbo dolor secreto que, tanta, tanta compasión causó a Mi Divina Madre.
Por eso hijo, nada temas. Ya que fuiste tan amado por Mí, jamás debes pensar que seré capaz de abandonarte o entonces de dejarte. No, nunca te dejaré y nada debes temer, pues, quién vale tanto así para Jesús, jamás será abandonado por Jesús.
Yo te bendigo y bendigo a todos los que están aquí, a todos que en estos años han amado a Mi Madre Santísima, han servido a Mi Madre Santísima, han obedecido aquí a Mi Madre Santísima y han hecho todo para consolar y hacer conocida y amada a Mi Madre Santísima.
Sí, a Nuestros apóstoles que han luchado para hacer triunfar a Mi Madre, ahora en este momento doy Mi bendición. Doy también la Indulgencia Plenaria a todos los que rezan el Rosario de la Paz de Mi Madre, que rezan Mi Coronilla de la Misericordia y Mi Hora todos los viernes.
Ahora son apagados todos los años que ustedes deberían expiar sus pecados en el fuego del Purgatorio y también son cancelados todos los castigos y sufrimientos que deberían padecer en esta vida por los pecados ya cometidos contra Mí.
Sobre todos derramo ahora Mi bendición de amor: de DOZULÉ… de PARAY-LE-MONIAL… y de JACAREÍ.”

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Queridos hijos, hoy ustedes celebran aquí el 27° aniversario de Mi primera Aparición a Mi hijito Marcos en el longincuo año de 1991.
En aquel día, Mi Corazón Inmaculado vino del Cielo abrasado de amor, en llamas de amor, para derramarse sobre ustedes y sobre toda la humanidad; para llevarlos a la santidad que conduce a ustedes a la eternidad feliz con Jesús, con el Padre Eterno en el Cielo.
Mi Amor los salvó cuando en aquel día atraje a Mi hijo Marcos para dentro de Mi Matriz*. Y allí aparecí a él por la primera vez, inundando el corazón de él con Mi luz, para después inundar sus corazones con Mi mística luz materna.
*La primera Aparición de la Madre de Dios al vidente Marcos sucedió en la Parroquia Inmaculada Concepción de Jacareí, muy conocida como la Matriz de la Inmaculada, el 7 de febrero de 1991.
Mi Amor los salvó cuando en aquel momento hablando a aquel pobre y desconocido niño, Mi Corazón derramó sobre él las primeras ondas de amor místico y sobrenatural, llenándolo, abrasándolo, sacudiéndolo, tornándolo verdaderamente allí una llama incesante de amor que estremecía de amor por Dios y por Mí.
Para, a través de él también Mis hijos, las mismas ondas ardientes de amor pudieran llegar a los corazones de ustedes, dispersos por este mundo sumergido en tinieblas y dominado por Mi enemigo. Para atraerlos hasta Mi Corazón, para transformarlos en las llamas incesantes de amo que Yo vine buscar y procurar aquí.
Mi Amor los salvó cuando en aquel día, allí, dando a Mi privilegiado niño las primeras palabras de gracia y luz de Mi Corazón, Yo ya abría para todos ustedes la senda luminosa de la conversión y de la salvación para conducirlos a todos al Reino de Mi Hijo Jesús, al Reino de los Cielos.
Mi Amor los salvó cuando en aquel momento, hablando con Mi hijito Marcos, Yo ya pensaba en todos ustedes con amor, por todos ya rezaba y por todos ofrecía al Padre Mis méritos, los méritos de Mis dolores y lágrimas, para que el Padre atrajese a todos ustedes hasta Su Divino Corazón por medio de Mí.
Sí Mis hijos, allí en aquel momento, la Madre del Cielo, amó a Sus hijos con una intensidad tan grande, con un ardor tan grande que, si fuese fuego natural, habría disuelto no solamente a Mi hijito Marcos, pero también incendiado y disuelto a toda aquella iglesia, a toda esta ciudad, a todo este país e incluso el mundo.
Sí, Yo los amé con toda la potencia y la intensidad de Mi Amor Materno.
Mi Amor los salvó, porque bajando a Jacareí, Mi Corazón atrajo a cada uno de ustedes para la luz, que es Mi Hijo Jesús, y en Él todos ustedes tienen la salvación.
Mi Amor los salvó, pues con Mi Amor, Yo los quité del camino del pecado y de la muerte eterna y los traje para el camino de la gracia, para el camino de la santidad, para el camino de la salvación, que es Dios.
¡Oh Mis hijos! Vean el amor de esta Madre que allí, en aquel momento, abrasada de amor por cada uno, venía del Cielo para derramar sobre todos los hijos, toda la abundancia de la misericordia del Señor.
Sí, la Madre los amó, el amor de la Madre los salvó, el amor de la Madre los protege. El Amor de la Madre aún hoy se dona y se ofrece, y con él ofrece la salvación a todos los hijos que aquí la vienen a procurar.
Sí Mis hijos, acepten Mi Amor, dejen Mi Amor entrar en sus corazones hoy, en este día, para que finalmente se cumpla el plan divino del Padre que conducirá a ustedes y a toda la humanidad, a la salvación y a la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.
Acepten el amor de la Madre, en el cual, sus corazones encontrarán todo bien, toda gracia, encontrarán paz, encontrarán a Mi Hijo que en él vive y reina por los siglos de los siglos, y en Mi Hijo encontrarán la vida, encontrarán la eterna bienaventuranza.
Acepten el amor de la Madre y el amor de la Madre verdaderamente en sus corazones, hará el gran milagro de la transformación del desierto de sus almas y corazones, en el jardín verdoso de gloria, belleza y santidad de la Santísima Trinidad.
Continúen rezando Mi Rosario todos los días, pues en ello Mis hijos, siempre más, haré triunfar en ustedes el Amor Divino, el Amor de Dios, el Amor de la Madre Celeste.
Cada uno de ustedes que vino aquí, que fue atraído por Mí aquí, fue amado de antemano con todo el amor de Mi Corazón. Y para cada uno de ustedes también ya fue preparada la superabundancia de gracias de Mi Corazón.  
Sí Mis hijos, Si fuese preciso, Yo volvería a la tierra para sufrir todo de nuevo, lo que sufrí para salvar a cada uno de ustedes. Pero Mis hijos, tal no es necesario, ni posible. Por eso, miren, contemplen todos Mis dolores y todo lo que sufrí por amor a ustedes, y digan si alguien podría haber amado más a ustedes después de Mi Hijo que Yo. No. Por eso hijitos, miren para Mi Amor, pues, mirando para Mi Amor, verán el Amor de Dios.
Ahora Nuestra Señora dirige sus palabras sólo al vidente y a su padre espiritual
Yo bendigo a todos y especialmente a ti Mi amadísimo hijo Marcos. 
Gracias a ti por los 27 años de servicio y obediencia al Señor y también a Mi Corazón. 
Por tu cansancio, gracias. Por las noches sin dormir, trabajando y haciendo las películas de Mis Apariciones, gracias. Por tantos días pasados en el trabajo extenuante, cansativo, desgastante, haciendo centenas de Rosarios Meditados para Mí y para salvar a Mis hijos, gracias.
Por tantos innúmeros días pasados en el trabajo extenuante, desgastante, grabando las Horas Santas de Oración, haciendo para Mis hijos las Trecenas y las Setenas, gracias. Por tantos sábados, domingos y otros días consumidos, haciendo los cenáculos para Mí de 8, 10 o más horas de oración, todo para salvar las almas de Mis hijos, para abrasarlos con Mi Llama de Amor, para enseñar a ellos el camino de la santidad, dejando tu descanso, dejando tu tiempo libre de lado, gracias por todo
Por las calumnias, por las difamaciones, por las traiciones, por todas las heridas recibidas en tu corazón por Mi causa, por causa de Mi Nombre y del Nombre de Mi Hijo, gracias. Gracias hijo Mío. Por toda la cruz llevada y cargada durante todos estos años con amor y en el amor para salvar a Mis hijos, gracias.
Tantas cuantas fueren las almas y fueren aún las almas salvas por todo lo que hiciste, tantas cuantas serán las coronas de gloria que te daré en el Cielo. Sé pues feliz, porque en la tierra nadie más recibió lo que has recibido de Mi Corazón y del Corazón de Mi Hijo: tantos mensajes, tantas revelaciones, tantos dones y tesoros de Mi Corazón
Sé pues feliz hijo, porque verdaderamente tu nombre resuena en el Cielo todos los días en los labios de aquella que te amó y te escogió. Todos los días tu nombre resuena en los labios de aquél Señor que murió por ti en la cruz y que Me envió para tomar tu mano y guiarte y conducirte por la senda luminosa de la santidad. 
Alégrate, porque todos los días tu nombre resuena en los labios de aquél que te creó con amor. Él te llama de Mi hijo, Mi esperanza y Mi alegría. Sobre ti baja ahora Mi bendición particular y materna. 
Y también sobre ti Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo. He aquí ahora el mensaje mensual que te doy.
Hijo Mío, Me alegro por verte hoy aquí en el lugar electo de Mis Apariciones, celebrando con Mi hijo que te di, los 27 años de Mis Apariciones a él. 
Alégrate hijo porque tu nombre estaba escrito en Mi Corazón Inmaculado en aquel día, 7 de febrero de 1991, cuando aparecí a Mi hijo Marcos por la primera vez. 
Sí, Yo vine por amor a todos Mis hijos, pero especialmente también por amor a ti. Alégrate porque tu nombre resuena en Mis labios y en los labios de Mi Hijo Jesús todos los días con amor. 
Eres el consuelo de Mi Corazón y el consuelo del Corazón de Mi Hijo. Sobre ti reposan muchas esperanzas de Nuestros Corazones y sé que no seremos decepcionados. 
Hijo Mío, adelante, no desanimes jamás. Sube cada vez más para el Cielo, desprendiéndote de las cosas de la tierra, desprendiéndote de todos los afectos de las criaturas, para que verdaderamente tu corazón pueda ser llenado con las llamas del Divino Amor del Espíritu del Señor.
Sí hijo, Yo deseo que en este mes de febrero junto con todo lo que te pedí, muestres, hables a Mis hijos de los Mensajes que Yo di en Heede y también en los Mensajes que Yo di en San Damiano. 
Es preciso que Mis hijos de Mi querida Ibitira y también de las otras ciudades próximas, conozcan esas Mis Apariciones para desagraviarme, para consolarme y para también tornar conocidos los llamados que Yo hice en aquellos lugares.
Yo confío hijo que, a través de ti, finalmente tendré el retorno de todos los Mensajes que di en esos lugares y recibiré finalmente de Mis hijos la correspondencia y el amor que tanto deseo. 
Quiero también que en este mes medites muchas y muchas veces en el capítulo número 4 del tercer tomo de Mi vida Mística Ciudad de Dios. Allí encontrarás muchas luces para ti. Y también hijo Mío, medite, medite mucho, mucho en la primera carta de Mi apóstol, del apóstol de Mi Hijo, San Juan. Allí conocerás también muchas luces que están preparadas y reservadas para ti. 
En este mes de Mi Llama de Amor, derramaré Mi Llama de Amor profusamente sobre tu alma, Ábreme siempre más tu corazón, rece siempre más hijo. Y también cierra la puerta de los sentidos de tu corazón siempre más para aquello que es terreno, y abre siempre más para aquello que es celeste. Mortifica siempre más tu pensar, tu juzgar, para que, según Mis luces, puedas ver, juzgar, considerar y amar. 
Deja también hijo Mío para atrás todo aquello que aún quedó de este mundo, que en breve desaparecerá. Para que verdaderamente en ti siempre más, Mi Llama de Amor pueda encontrar libertad para actuar y abrasarte. 
Ya no tienes casi nada del mundo en ti, faltan apenas pequeños granos de tierra que Yo quiero quitar, que Yo quiero consumir en tu corazón y hacer hijo con que verdaderamente tu corazón se transforme en el templo vivo del Espíritu Santo, en el Sagrario del Divino Corazón de Jesús y en el jardín de delicias y de amor. 
Te amo, te amo mucho.
Y quédate sabiendo hijo que en Egipto cuando Yo estaba allá con Mi Esposo José y Mi Hijo Jesús, cierto día fuimos cercados por algunos vecinos Nuestros incitados por Satanás. No habíamos hecho nada de malo, pero ellos que nutrían cierta indiferencia y odio porque éramos forasteros, y también instigados por la antigua serpiente, que quería descubrir si Mi Hijo era realmente el Mesías y si Yo era la Madre del Salvador, instigó a aquellos moradores contra Nosotros. Ellos apedrearon Nuestra casa e intentaron incluso quemarnos, encendiendo fuego en Nuestra habitación.  
En aquel momento Me entregué confiadamente al Señor para sufrir lo que Él quisiese e incluso morir si fuese Su Divina Voluntad. Fui favorecida con una visión de altísima ciencia. Y en esa visión Yo te vi hijo Mío, en el futuro, sirviéndome y sirviendo a Mi Hijo. Y entonces, Me ofrecí prontamente al Señor para morir por tu amor, para que tuvieses la gracia de ser verdaderamente siervo santo, fiel y bien amado del Señor. 
Mi Divino Hijo Me respondió: ‘Mi Madre, basta tu deseo de morir por él. No nos quemarán, porque aún no ha llegado Mi hora. Pero Mi Divino Corazón se alegró por haber ofrecido tu vida con tanta generosidad por aquél siervo Mío que mucho Me consolará en los tiempos finales que precederán Mi Segunda Venida.’
Sí hijo Mío, ofrecí por ti aquella gran aflicción, y el temor, el dolor de ver tal vez a Mi Divino Hijo muerto y con Mi Esposo José. No Me importaba conmigo, pero sí con Ellos, y el gran dolor que sentí al verlos en peligro de vida, traspasó Mi Corazón de tal forma que, si Yo pudiese transmitirte ese dolor, morirías instantáneamente. 
Quiero que sepas, quiero que tú sepas que, ese gran dolor, Yo ofrecí por ti hijo Mío, porque te amo como la perla más preciosa de Mi Materno Corazón. Perla que guardo con celo en el cofre de Mi Corazón Inmaculado. Perla que cada día más embellezco y hago doblar en belleza y valor delante de los ojos de la Santísima Trinidad. Perla que ofreceré a Mi Hijo Jesús en el día de Su triunfo, como regalo y el don más precioso del Corazón de Aquella que te cultiva todos los días en la oración y en el silencio, para darte al Señor como la primicia más bella de Su victoria.
Yo te bendigo hijo Mío y sepas que nunca te dejaré. Mamá que tanto sufrió por ti nunca te abandonará, pues eres el hijo y el fruto de Mis dolores. Yo te bendigo con amor. 
Rece en los cenáculos la Coronilla del Espíritu Santo, pidiendo siempre más Sus Dones, para que tú y también Mis hijos crezcan en el conocimiento y en la sabiduría que forma a los Santos para la mayor gloria del Señor. 
Yo te bendigo y bendigo a todos Mis hijos amados aquí: de LOURDES… de LA SALETTE… y de JACAREÍ.”

(Vidente Marcos): “Querida Madrecita del Cielo ¿Puedes tocar Señora en estas imágenes y rosarios que hicimos para tus hijos?”
(María Santísima): “Conforme ya dije: ‘Adonde quiera que unos de estos rosarios, escapularios e imágenes lleguen, allí Yo estaré viva, llevando las grandes gracias del Señor.’
A todos Yo bendigo nuevamente con amor y dejo Mi paz. Gracias. 
Gracias a Mis Esclavos de Amor por todo el amor y servicio hecho a Mí. Gracias por haber renovado el ‘Sí’ de ustedes que mucho consoló Mi Corazón. 
Gracias a todos Mis hijos por haber venido, por divulgar Mis Mensajes, hacer Mis cenáculos y Mis grupos de oración. En ustedes Mi Corazón encuentra consuelo, cariño y amor siempre. Gracias. 
Sobre todos baje ahora Mi abundante bendición materna. Queden en la paz del Señor.”